La Trampa del Positivismo Tóxico: Por qué "mirar el lado bueno" no siempre es la solución
En mi trabajo, y también en mi vida personal, escucho a menudo una frase que, aunque nace de la buena intención, actúa como un muro: "No pienses en eso, tienes que ser positiva, mira todo lo bueno que tienes".
A primera vista, parece un consejo alentador. Sin embargo, cuando estamos atravesando un momento de inquietud, tristeza o miedo, estas palabras pueden sentirse como una invalidación profunda. Es lo que hoy conocemos como positivismo tóxico, y su mayor efecto secundario no es el optimismo, sino la soledad.
El positivismo tóxico es la imposición de un estado de felicidad artificial como única respuesta válida ante cualquier conflicto. Es la creencia de que, si algo te duele o te preocupa, es porque no estás vibrando lo suficientemente alto o porque no estás siendo lo suficientemente agradecida.
Cuando expresamos una inquietud a un ser querido y recibimos una charla sobre "ver el vaso medio lleno", lo que recibimos en realidad es un mensaje de cierre. Sentimos que nuestra sombra no tiene lugar, que nuestra preocupación es un error y que, para ser aceptados o amados, debemos ocultar nuestra verdad y ponernos una máscara de bienestar.
En el mundo de la espiritualidad y las terapias, a menudo se cae en el error de "vender felicidad", lo que genera una presión insoportable en quienes están sufriendo.
Cuando alguien te dice “mira el lado bueno, sé positiva”, seguramente lo hace con la intención de "ayudarte" o "animarte", pero el efecto es justo el contrario: te hace sentir invalidada y sola.
Cuando te dice "mira lo positivo", en realidad te está diciendo (sin querer) que tu inquietud no tiene lugar, que es un error sentirla. Y eso duele, porque para poder llegar a lo positivo, primero necesitas vaciar lo que te inquieta.
- La Verdad Detrás de esa Reacción
Esta persona, probablemente no soporta verte inquieta porque quizás no sabe gestionar la inquietud. Cuando tú expresas algo negativo, se le activa una alarma interna y quiere apagarla rápido para que tú estés bien y él/ella pueda estar tranquil@. Es un mecanismo de defensa suyo, no una falta de amor hacia ti.
- Cómo establecer el límite (El "Contrato de Escucha")
En un momento en el que no haya conflicto con esta persona, dile algo así. Es una comunicación desde la vulnerabilidad, no desde el reproche:
"Me gustaría pedirte un favor para cuando me sienta inquieta. A veces, cuando te cuento algo que me preocupa, no busco que me des una charla motivadora ni que me digas que sea positiva. En ese momento solo necesito ser escuchada. Solo necesito que me des la mano y me digas 'te entiendo' o 'estoy aquí'. Si intentas animarme demasiado pronto, siento que no me permites expresar lo que me pasa. ¿Podrías simplemente escucharme sin intentar arreglar mi estado de ánimo?"
- Aplica la Ley del Ritmo en vuestra charla
Igual que el universo tiene sus ciclos de día y noche, nosotros tenemos ciclos de luz y sombra. Explícale (o recuérdate a ti misma) que para que la luz sea real, la sombra debe ser reconocida.
Si esta persona (o tú misma), intenta saltarse el "reflujo" (tu inquietud) para ir directo al "flujo" (lo positivo), está rompiendo el ritmo natural de tu sanación emocional. Sanar no es estar siempre bien, es dejar de tener miedo a no estarlo, aceptar el ritmo natural de nuestros vaivenes emocionales.
- Una estrategia para ti: "El tiempo de desahogo"
Puedes usar una técnica muy útil:
- "Tengo una inquietud y necesito 10 minutos de reloj para sacarla. Solo necesito que me escuches. Ahora solo necesito vaciar el vaso. Si necesito consejo u otro tipo de ayuda, te la pediré".
- ¿Qué hacer si sigue queriendo cambiar tu ánimo con una charla positiva?
Si empieza con el "mira el lado bueno...", córtale con dulzura:
- "Sé que me lo dices porque quieres verme bien, pero ahora mismo esa charla me hace sentir más sola. Solo escúchame y acompáñame, por favor."
El derecho a la sombra
Como facilitadora de terapias como LNT® y Tameana, trabajo a diario con la energía. Y hay una ley universal que no podemos ignorar: la Ley de Polaridad. Para que exista la luz, debe existir la sombra.
Intentar ser positivo por encima de una emoción de dolor es como intentar pintar una pared que tiene humedad sin haberla saneado antes: la mancha volverá a salir, y con más fuerza. La verdadera espiritualidad no consiste en estar siempre bien, sino en tener la capacidad de sostener lo que está mal con presencia y compasión.
Lo que realmente ayuda (y lo que no)
Cuando alguien que queremos (o nosotros mismos) está inquieto, no necesita una lección de optimismo. Necesita presencia.
- Lo que no ayuda: Minimizar el problema, dar consejos no pedidos o forzar un cambio de humor rápido para que nosotros nos sintamos cómodos.
- Lo que realmente ayuda: La escucha activa y sin juicios. Frases como "Te entiendo", "Es normal que te sientas así" o simplemente un abrazo en silencio.
A veces, el mayor acto de amor es sentarse con alguien en su oscuridad, sin intentar encender la luz a la fuerza, esperando a que sus propios ojos se acostumbren a la penumbra y encuentren su propio camino de salida.
En THRaíz, creemos que el alivio no viene de negar el problema, sino de sentir que no estamos solos mientras lo atravesamos.
Si hoy te sientes inquieta, permítete estarlo. No te apresures a "ver lo positivo". Dale espacio a tu sentir, respira en él, y recuerda que las nubes no anulan al sol, solo forman parte del paisaje del día. Confía en la Ley del Ritmo.
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