LA LIGEREZA DE CEDER EL CONTROL

Publicado el 28 de noviembre de 2025, 19:33

Hay quien dice que la falta de confianza puede venir de la vivencia profunda de la herida de Traición en la infancia.

Yo no soy consciente de esta herida: he vivido una infancia feliz, he sido cuidada, he vivido mil oportunidades que he aprovechado, ...pero la falta de confianza es un rasgo que me acompaña, y eso me lleva a ejercer un control que "ilusoriamente" evitará que las personas me traicionen,  o fracasen. 

He de admitir que cada vez me motiva menos entender de dónde viene esta dificultad para confiar. No voy a luchar con mis sombras. No voy a alimentar la culpa. Prefiero aprender a aceptar y confiar.

Cuando medito, cuando paro y escucho, desaparecen el juicio y el control. Cuando equilibro mi energía, simplemente confío, doy espacio, valoro el libre albedrío. 

Cada vez que me retiro del control, estoy dando espacio para  que alguien (mis hijos, por ejemplo) desarrolle poder, crezca en confianza interna y responsabilidad. Dejo de ser la causa de sus efectos, para que puedan crear sus propias causas y efectos en su vida (según la ley universal de Causa y Efecto que ya hemos visto brevemente).

Cada vez que me retiro del juicio y el control, elevo la vibración de mis palabras, mis relaciones, mi mirada...y se abre un campo infinito de posibilidades. 

Cada vez que evito la crítica o el juicio, crece mi discernimiento y mi capacidad de comprenderme y comprender a otros.

No quiero pelearme con mis sombras, quiero utilizarlas para otros fines: mi capacidad de control, para "garantizar con firmeza" mi voluntad de dar espacio, de confiar; mi crítica y juicio, para "buscar siempre otras perspectivas, otras formas de percibir".

Hoy elijo soltar el control, el que ejerzo sobre otros y sobre mi.

Es cierto que a cada paso me encuentro de nuevo atrapada en el control y en el juicio.

La meditación diaria, los trabajos de auto-equilibrio energético,  me devuelven un estado expansivo de CONFIANZA,  un estado del SER amoroso y armonioso. 

Una vez leí que la vida no era más que una lección de aprender a soltar, para llegar con las manos vacías a la muerte. Pues yo, quiero soltar el control y el juicio, que me lastran a mí e impactan a mi alrededor. A cambio, surge la LIGEREZA DE LA VIDA...¿no es esa ligereza, la PAZ que nos trae la FELICIDAD?

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